No hay mayor amor

Y es que no hay mayor amor
Que dar la vida por amor
Y es que no hay mayor amor que dar la vida
Que darle a Cristo el corazón.

Como el grano que al morir da fruto
Y en espiga se transformará
Así Cristo, puesto en el sepulcro,
En nosotros resucitará

Dale muerte a tu egoísmo,
A tu orgullo y a tu vanidad
Déjalos que caigan en tu tierra
Pues muriendo, tú florecerás.

Cual pastor que ama a sus ovejas
Y por siempre las protegerá.
Nos conduce Cristo a buenos pastos,
Con su muerte nos rescatará.

Con tu vida harás como el pastor
Entregándote sin vacilar.
Él, que hace de su vida entrega,
Siempre vida en Cristo, encontrará.