¡¡Aleluya!!
Y por la marisma la brisa gritó:
-dichoso tu vientre, María la Virgen,
que llevó al Cordero bendito de Dios-.
¡¡Aleluya!!
Que destile el cielo rocío de amor,
derramen las nubes su luz de victoria
y brote en la tierra nuestra salvación.
¡¡Aleluya!!
Oh, Blanca Paloma, la Madre de Dios,
aquel que no cabe en el universo
escogió tu seno y en él se acunó.
¡¡Aleluya!!