Ofertorio

Yo te ofrezco, Señor, en esta misa
el trajín de cada día,
toda la energía que da mi sudor.
Yo te ofrezco, Señor, mi trabajo entero,
los bejucos de mis brazos
el vivo entusiasmo de mi corazón.

Oberos y campesinos con el pan
y el vino te ofrecemos hoy
los chilincocos y almendros
que montaña adentro nuestra tierra
dió, los caimitos bien morados,
los mangos pintados de luna y de sol
los pipianes, los ayotes, la miel
de jicote, la chicha coyol

La clase trabajadora, que desde la
aurora busca su labor.
Desde el arado te canta, desde cada
andamio y hasta del tractor
Albañiles, carpinteros, sastres,
jornaleros, todos por igual
herreros y estibadores y los
lustradores del parque central. (2)