Despidida, no es chiche...

No hay cosa más bonita que mirar
a un pueblo reunido, que lucha cuando
quiere mejorar porque está decidido.
No hay cosa más bonita que escuchar
en el canto de todos, un sólo grito
inmenso de fraternidad.

No es chiche decir “adiós” cuando la
alegría es tanta. Aquí siento un
torozón en mitad de la garganta, pero
toda esta cabanga va a ser pronto una
sonrisa – cuando todos regresemos
a la Misa campesina.