Vamos a la milpa, a la milpa del Señor.
Jesucristo invita a su cosecha de amor.
Brillan los maizales a la luz del sol.
Vamos a la milpa de la Comunión.
El pueblo se desmorona alrededor del
altar; arrimadita a la hoguera se
reúne entera la comunidad: Yo vengo
de tierra adentro más allá de Sacalí;
traigo bellas mazurquitas y una
tonadita que la canto así:
Los pescaditos del lago nos quieren
acompañar, y brincan alborozados como
encalichahdos de fraternidad; laguneros
y robalos, el guapote y el gaspar,
las mojarras, las guabinas y hasta las
sardinas parecen cantar.
La comunión no es un mito
intrascendente y banal. Es compromiso
y vivencia, toma de conciencia de la
cristiandad.
Es comulgar con la lucha
de la colectividad, Es decir:
YO SOY CRISTIANO Y CONMIGO
HERMANO,
VOS PODES CONTAR: