Bienaventuranzas del hombre nuevo

Dichoso el que no pone su empeño en el dinero
y vive la aventura de odiar toda ambición.

Pero pobres de aquellos que sueñan con ser ricos
y venden su conciencia por una posición.

Dichoso el que no sabe jugar a oportunismo
y dice en cada instante las cosas como son.

Pero pobres de aquellos que el sol que más calienta
eligen como norma y adoran como un Dios.

Dichoso el que denuncia engaños y opresiones
y el ruido del dinero no puede con su voz.

Pero pobres de aquellos que saben y se callan,
haciendo juego al río que riega la ambición.

Dichoso el perseguido por ir contra las leyes
de alguna insoportable e injusta situación.

Pero pobres de aquellos que olvidan la justicia
y dicen que la calma es siempre lo mejor.

Dichoso el que algo busca y acaso nada encuentra,
mas sabe que buscando se llega siempre a Dios.

Pero pobres de aquellos seguros de sí mismos,
pues viven en su certeza la entera confusión.

Dichoso el que no vive de historia y experiencias
y gana cada día el pan con su sudor.

Pero pobres de aquellos que viven de su fama,
durmiendo en los laureles de alguna situación.

Las bienaventuranzas son todas éstas y muchas más.
Vuelve el mundo al revés y las tendrás.