Te saludamos, oh Virgen bella,
te saludamos Madre de Dios,
te saludamos Reina del Cielo,
La mas bonita del corazón.
Ave María de la alegría,
cuando en la hora de mi dolor,
tú seras siempre nuestra esperanza
y la abogada del pecador.
Aquí estamos otra vez,
para decirte que te queremos otra vez,
para cantarte con toda el alma otra vez,
para llorar ante tu mirada.
Te pedimos, otra vez,
que nos concedas la gracia, otra vez,
de volver a pisar tus plantas, otra vez,
de otra vez llogar ante tu mirada.
Enamorada de tu belleza,
de tu sonrisa y de tu mirar,
los peregrinos a ti te rezan,
cantando vienen, cantando van.
Vienen cantando a esa Madre,
cantando vienen hoy los romeros,
por los caminos de tus afanes,
a tí la Reina del mundo entero.