Como hoguera luminosa,
como sol del un nuevo día,
el espíritu divino , hoy brilló.
Como el viento impetuoso,
como el agua desbordante,
inundó los corazones con su fuerza.
Es la fiesta de la esposa,
de la Iglesia engalanada,
revestida con los dones del Señor.
Es su último regalo
el anillo de las bodas,
hoy bajó sobre la Iglesia nuestro Dios.
Recordando su venida,
los prodigios de su fuerza,
Imploremos anhelantes su perdón.
Alabenos jubilosos,
a Dios padre y a Dios hijo
y a Espíritu de ambos,
Oh Señor.