Rezaré, pediré, porque el mundo no cambie mi vida;
buscaré, seguiré, la verdad en mi corazón.
Que la fe en mi Dios no se cambie con los contratiempos.
Pensaré que el Señor a quien quiere le hará padecer.
Que los baches que tiene el sendero no desvíen mi caminar.
Que al final de mi vida presente mis manos colmadas de afán.