Samaritana

La tarde era un puñado de luz y sudores,
el sol pegaba fuerte y Jesús sintió sed.
Él llegaba cansado de andar por los caminos
y a una mujer del pueblo le pidió de beber.
Era Samaritana Y No Sabia Donde
Estaba El Remedio Para La Sed.
Era Samaritana Y No Sabia Que
Es Jesús El Camino Hasta La Fe.

Jesús le dijo a aquella que le negaba el agua:
“si tu me conocieras no tendrías más sed,
porque el tiempo se acerca en todas las personas
para calmar sus ansias beberán de mi fe”.

Su vida estaba turbia y se iba dando cuenta
que aquel con quien hablaba leía en su interior.
Se fue corriendo al pueblo y dijo a los vecinos:
“en un hombre sediento encontré al Salvador”.